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ARMONIZACIÓN Esto es una nota de cuando daba los talleres en Bs.As. Porque es muy útil con nosotros, pues tenemos que trabajar con nuestro cuerpo, es decir, escucharlo, aceptarlo y quererlo así como es. El trabajo es: 1º con nosotros mismos y 2º con los pacientes. Esta es la preparación anterior que conviene hacer antes de trabajar con otra persona. Nosotros estamos acostumbrados a dar, a hacer, a la acción y esto es bueno pero es solo una parte, digamos el 50% de la vida, del equilibrio, de la unidad. El problema es que no estamos acostumbrados a recibir. El mejor ejemplo es la relación de maestro / alumno: “El mejor maestro es el mejor alumno”, pues siempre está aprendiendo! Nadie sabe todo ni es perfecto. La humildad y la simplicidad son el primer y el último escalón de esta vida. Lo mejor es cuidarnos nosotros mismos, (cada uno es su mejor maestro y sanador), pero también es necesario ayudarnos mutuamente, (saber pedir cuando es necesario). Tenemos que aprender a RECIBIR...! Aquí hay Armonizaciones personales para que cada uno lo haga en su casa, buscando ese espacio y tiempo propio que hay que cuidar del entorno. Está la Armonización con dos personas, primero conviene hacerlo con una persona conocida y querida, luego con cualquiera. También está la Armonización en grupo. Recuerden que el trabajo es siempre doble, sea con los pacientes o con uno mismo, y esto conviene decirlo pues el dar y recibir es todo un aprendizaje. En “Terra Vital”: DAR es soltar, dejar fluir nuestra energía con humildad a la madre tierra... y RECIBIR es relajarse y aceptar la Energía Vital. Este es el objetivo...!. Recuerden que todo comienza por nosotros mismos, en nuestro interior, en nuestra vivencia y luego con los demás. Trabajando de esta manera es mejor porque nos cuidamos a nosotros mismos y no nos cansamos tanto, ni nos cargamos de las energías de los pacientes. Nos mantenemos en nuestro eje, nuestro centro y así estamos libres. Alrededor nuestro todo puede girar muy rápido y fuerte pero nosotros nos mantenemos quietos, en paz, en silencio, en ese vacío sagrado, en el punto cero. Simplemente observando, la diferencia es que cuando nosotros queremos podemos entrar en ese movimiento y podemos salir cuando queramos. El secreto es no quedarse pegado! Armonizarse con uno mismo. Cuando el paciente está en la camilla, comunicarse internamente con su esencia divina, su ser interno, pedirle permiso. Cuando trabajamos no conviene hablar pero si escuchar, luego de un rato va a cerrar los ojos, no hay que presionar para que se calle, después ya terminado esperar unos segundos a ver que dice y si no habla, entonces si con prudencia podemos preguntar. Es muy importante la devolución. Al terminar, lo mismo pero dando gracias y separándolas energías. Conviene trabajar descalzos.

Hablamos del cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu. Todo esto es un ser humano y no solo es un cuerpo material !

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